La materialización de nuestro mundo nos aleja cada vez más de nuestra realización. ¿Sin embargo, no era el porque hemos venido para reinar?
Nosotros, esos dichos seres “superiores”, nos reducimos a unos infinitamente pequeños. Paradójicamente con la materialización de nuestro mundo, es nuestra desmaterialización que ha empezado. Y ni siquiera, nos alarma. Peor atizamos, aceleramos la materialización de nuestro mundo y así pues con ella nuestra propia desmaterialización.
Arrastrados por el ritmo desenfrenado, exponencial de nuestras avanzadas tecnológicas, nos perdemos. En el flujo de ondas, los campos electromagnéticos, en las redes, a golpes de pixeles, poco a poco, desaparecemos, perdemos el hilo, perdemos el Norte. Nuestra vida ya no tiene mucho sentido, apenas una dirección: sobrevivir.
Beneficiados de herramientas de comunicaciones titánicas, las usamos mal, pobremente: Youtube, Daillymotion, Facebook, Twitter son los "VideoGags” modernos de los años 90. ¿Nuestra vida se resume en esto? Las llenamos solamente con estos momentos efímeros de gloria “compartidos” con miles de internautas anónimos que se ríen de vernos ridiculizarnos. “Se puede reír de todo” decía el dicho, de ahora en adelante “Todos pueden reírse con poquito” o “…con nada”. Consumerismo básico, gregario. ¿Es esto el famoso Carpe Diem? ¿Nuestra sociedad se ha vuelto filosófica? ¿Epicuréa?
El sentido, su pérdida. Acá reside nuestra desmaterialización. Sabíamos que no sabíamos nada. Hoy día, sabemos que no queremos saber nada. ¿Para qué? ¿Para qué saber? Cuando lo importante, es gozar de las rosas del día. ¿Cual saber? ¿Cual herencia dejar? ¿Cual conciencia compartir?
¡Mañana es otro día! ¡Hoy es hoy, ya! Y lo que importa es la sobrevivencia.
¿Tan pequeños hoy día, que nos queda? ¡Unos Shadoks! Unos pequeños Shadoks…Una nueva Roma decadente en la bella Babel soñada.
En una era en la cual podemos comunicar los unos con los otros como nunca antes tuvimos los medios, nos perdemos a querer brillar, aunque sea solo por un instante sobre una pantalla.
No es la vida, La vida no es una pantalla, La vida si es una pantalla no se refleja, no refleja esto. No somos esos reflejos desmaterializados o por lo menos, no es lo que queremos ser.
PARECER, SER o DESAPARECER. These are the questions!
¡Es hora, mas que hora de saber! ¡Saber lo que queremos! ¿A donde vamos? Ver un poco más allá que la punta de nuestras narices. Pensar en nuestros hijos, en las generaciones futuras.
El futuro. No es lo que hoy en día nos hace falta, al vivir únicamente para el presente…
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